Maria Berdejo, Amiga y testigo de la obra de Cooperación Internacional Dona Vida viaja a Nepal.

Dicen que la primera impresión es la que cuenta… desde luego Nepal es la excepción que cumple la regla… Mi primera impresión durante el traslado en taxi del aeropuerto de Katmandú al hotel donde me alojaba fue una de esas sensaciones que uno tiene tan solo una vez en la vida y que no olvidaré jamás… ya que ahora lo sé, lo conozco, lo comprendo,… pero nada más llegar, “¡Dios mío!” pensé, “¿Dónde estoy? ¿Acaso he retrocedido en el tiempo? Pero esto no se ve así en los videos de la tele…” Y así es: por más que lo veas en la tele, por más que te lo cuenten,… si no lo ves, no lo crees. Y no solo la visión te choca, sino también el olor, el ruido,… Dicen que cuando viajas al Nepal vuelves diferente, que tiene algo de espiritual,… ¡y así es! Yo no pensaba que fuera para tanto, pero desde luego, no voy a decir que soy otra persona ya que estaría exagerando,… Además alguien que decide ir al Nepal, o que una vez allí aguanta más de 2 días seguidos, desde luego tiene un concepto de la vida un tanto especial, así que no diré que soy otra persona, ya que yo ya tenía este tipo de inquietudes, pero desde luego que ahora lo tengo claro, MUY CLARO: En Occidente MALGASTAMOS; queremos igualdad… pero ¿a qué nivel? Al que todos vivimos es definitivamente INSOSTENIBLE. El planeta no va a aguantar que todos vivamos a este nivel antinatural. ¿Y porqué tuve claro esto después de visitar Nepal? Porque allí me dí cuenta de que no hace falta tanto para ser feliz; porque para sonreír no es necesario pasar la tarde en un centro comercial, comprarnos el último modelito en Zara, probar el último restaurante que han abierto, llenar nuestra casa de electrodomésticos para aplicar la ley del mínimo esfuerzo y mientras tanto seguir consumiendo energía… Por favor, ¡vayan a Katmandú! ¡Conozcan a sus gentes! ¡Vean cómo viven con tan sólo 4 horas de electricidad al día! ¡Y la mayoría ni eso! ¡Desapéguense de sus bienes innecesarios! Y si les sobra: repartan. La gente en Katmandú no tiene ni luz, ni agua potable, viven en un cubo de basura lleno de gente,… ¡y aun así sonríen! Por favor, sólo les pido que si leen esto, se paren aunque solo sea 5 minutos a pensar en esta lección de humildad que nos dan los más necesitados, ¡que no piden nada!, y se darán cuenta que ayudando, dando un poquito de eso que realmente les sobra, que realmente no necesitan, harán todavía más felices a unas gentes que realmente se lo merecen. Y de paso si visitan Nepal vayan más allá de la capital; hagan un trekking por el techo del mundo y sientan la paz, la grandeza y el contacto con la naturaleza, algo que en occidente, muchos ni lo han sentido alguna vez… Respiren, sonrían, y sean felices… ¡NAMASTÉ!

Por favor ayuda para Cooperación Internacional Dona Vida.

MARÍA BERDEJO

María Berdejo en Nepal junto a Dona Vida
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